El atracador de farmacias sin brazos

    

  
     No quise hablar con él. Sabía que si hablaba con él le iba a dar los últimos treinta euros que me quedaban para terminar este mes. Yo, por entonces, tampoco lo estaba pasando que digamos muy bien. Mis inquilinos hacían dos meses que no me pagaban y eso significaba que si no se iban por las buenas, los iba a tener que denunciar. Tendría que endeudarme con un alma caritativa que me prestase para pagar el abogado y el procurador.
     Antes de conocerlo me había cruzado varias veces con él por la Alberca, en la calle Mayor. En esa calle embutida de adoquines en ambos lados y con una calzada tan estrecha que me hacía recordar cuando tenía que guardar fila en el recreo del colegio por llegar tarde. Siempre me caracterice por esquivar fácilmente a los demás y me acostumbre a ser invisible ante los ojos de los demás por voluntad propia. Así que como uno más del pueblo lo esquivaba, sin tener ningún remordimiento, ¿por qué le iba a dar un trato especial más allá que le daba a los otros?, ¿no es la diferencia lo único que se manifiesta cuando te libras de las generalidades?

El último retrato


   Es verdad, que tengo muchas facetas por descubrir para mí misma y para los demás. Aunque la que más sobresale de entre todas ellas, es que me cae bien todo el mundo. Esto es así que es lo primero que llama la atención de mi 

     Los otros días estaba bajando la escalera de caracol del edifico donde he alquilado este año un piso antiguo con mis compañeras de estudio, cuando me vio bajar mi vecino del quinto. Creo que fue porque se dio cuenta de que me cae bien todo el mundo que me invito a entrar a su casa. Aunque tenía prisa por llegar a la primera clase de esa mañana, su voz lenta de una persona huraña y solitaria me conmovió tan profundamente que si apenas darme cuenta me vi sentada en su sofá. Mientras él buscaba entre las miles de carpetas que yacían entre papeles amarillentos de revistas y periódicos, pude echar una mirada al salón que tan diferente parecía al nuestro por su amontonamiento de objetos que nunca antes había visto.